Cómo Has Cambiado
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Tertulia con Don Jorge Luis Acevedo Vargas
En este mes de celebración de nuestra Indepencia, qué mejor que recordar y honrar la patria de nuestros padres y abuelos, la Costa Rica que heredamos y muchos añoran nostálgicamente.
Los años han pasado, los paisajes son claramente otros, la urbanización y el comercio decoran hoy nuestras ciudades. La Costa Rica “sin cercas” en la que los chiquillos correteaban y disfrutaban de ríos, potreros, palos de mango y naranja ha quedado atrás al igual que muchas de las costumbres y tradiciones de nuestros antecesores; hoy las recordamos por las historias que nos cuentan nuestros abuelos, mientras nos tomamos un cafecito con tamal.
Hemos dejado atrás muchas de las tradiciones populares. Las cajetas, los tamales, la olla de carne, los atolitos, el plátano maduro con queso, comidas que antes eran cosa de todos los días ahora para muchos son curiosidades para disfrutar de vez en cuando en un restaurante. Los bailes y lunadas de pueblo en las que muchos de nuestros padres se conocieron y enamoraron, las leyendas y mitos que han permanecido a lo largo de los años. ¿Quien no ha escuchado o leído alguna vez las historias del Cadejos, la Carreta Sin Bueyes, la Llorona, la Zegua?. En cada provincia hay una historia diferente que contar, una leyenda, un personaje pintoresco, un mito, somos ricos en tradición y cultura, cada una de nuestras siete provincias ofrece un matiz diferente, un paisaje, un poema, una canción.
Las famosas mascaradas herencia y patrimonio español que regionalizamos y en las cuales se representaba y satirizaba a los personajes propios de la cotidianidad costarricense, incluso estos han evolucionado. Los antiguos moldes de las mascaras eran rústicamente creados a base de barro y papel mache. En la actualidad estas son hechas a base de fibra de vidrio, son más resistentes y vistosas y este espectáculo de color y música hoy también forma parte del entretenimiento que ofrecen algunos restaurantes.
Somos un país que cuenta con estabilidad política y económica, pioneros del desarrollo y oportunidades para sus habitantes; nos enorgullesemos del Premio Nobel de la Paz y de nuestro querido Franklin Chang y vendemos la idea de un país verde y “pura vida”; sin embargo no nos preocupamos por rescatar valores como el respeto al medio ambiente y la honestidad. La basura hoy tiñe nuestras calles pero somos uno de los principales destinos turísticos; nuestras playas y reservas biológicas son nuestro estandarte ante el resto del mundo. Los escándalos políticos y la demagogia de algunos líderes son noticia diaria dentro y fuera de nuestro país, y a pesar de esto miramos con desden a nuestros hermanos centroamericanos.
¿Donde quedaron esos líderes trabajadores y visionarios?, esos personajes que marcaron nuestra historia, quienes lucharon contra la opresión y murieron en nombre de la libertad y el bienestar de sus pueblos, los padres de la cultura y música costarricense. ¿Quien en otro pais no siente un nudo en la garganta al escuchar las notas del Himno Nacional o la Patriótica Costarricense?.
Esa ecuación del ser costarricense, suma de todas las caracteristicas indígenas, hispánicas y africanas, nos diferencian del resto de Centroamericanos. Somos una mezcla única de rasgos negros, mulatos y criollos, producto de todas las influencias culturales a las que hemos estado expuestos.
Ser tico es ser libre y sentirse orgulloso de este derecho del que hemos gozado durante tanto tiempo y que a veces subestimamos, es el respeto a la opinión ajena, la tolerancia, la solidaridad, el trabajo, la paz; pero es mucho más. No ignoremos que también es nuestra responsabilidad heredar una patria libre y limpia a las generaciones siguientes, los jóvenes tenemos esa responsabilidad y más aun tenemos los recursos para lograrlo, ¿por que conformarnos?, ser indiferentes ante la posibilidad de ser y estar mejor, tenemos la enorme dicha de vivir en democracia, de elegir nuestro destino y marcar una diferencia si así lo queremos. La Tiquicia que anhelamos no es solo responsabilidad de nuestros políticos, muchos son los hombres y mujeres que con su trabajo diario construyen una patria libre, “en el anonimato esta la fuerza”.

2007/09/25 | Sebas