Soy Virgen... ¿Y Qué?
Para planificar como vas a perder tu virginidad se necesita tomar varias cosas en cuenta, eso creo. ¿Mi problema? No tengo ni la más mínima idea de cuales son esas cosas, salvo lo básico de cuidarse, por supuesto. Pero ¿qué significa cuidarse? ¿qué está permitido dentro de los estándares de cuidarse? ¿me cuido yo o se cuida él, o me cuida él, o nos cuidamos los dos? Entiéndase como ¿quién se pone el bendito condón?
Esto me lleva a otra pregunta y aquí me sonrojo: ¿cómo se pone un condón? ¡Mierda de clases de educación sexual! Lo máximo que uno captaba a oír, aparte de las eternas batallas entre el Ministerio de Educación y la Iglesia o los grupos religiosos conservadores por lograr un utópico plan de educación sexual perfecto, era algún comentario de doble sentido de algún profesor, compañeros iniciados en la materia (o que estaban desesperados por iniciarse y por eso se las daban de sabios frente a todas las mujeres del aula) o una insinuación directa de un profesor para alguna compañera. En este último caso, la susodicha podía aprovecharse de esa cosificación sexual de su cuerpo para obtener una buena nota si no se asustaba antes y tenía un poquito de malicia para manejar la situación sin ponerse en riesgo.
Después también estaban las clases de índole filosófica y con moraleja al final: Érase una vez un fulanito que conoció a fulanita, se “enamoraron” y empezaron a experimentar (esta parte era casi como leer un cuento erótico y si el profesor aguantaba hasta llegar a la moraleja no tenía ni puta idea de lo que había provocado en sus estudiantes). Luego de experimentar pasaron a experimentar más y más y más y más y ella (típico de estas historias) terminaba enamorada y él decidía que quería ir a pastar a otro campo, dejándola triste y desamparada por culpa de su enamoramiento, sino es que terminaba con un embarazo y el irresponsable marchándose. Así que al final este tipo de historias moralizantes pretenden que la mujer permanezca virgen, protegiéndola de los peligros del sexo.
Bien, ¿cuales son los peligros del sexo? Obvio que tenemos el embarazo, las enfermedades, el SIDA, y demás. ¿Pero cuales son los peligros de llegar a 24 siendo virgen?
- Te volvés mojigata, porque cada vez que hay una conversación donde tus amigos hablan de sexo vos te limitás a reír o a inventar, sin mucho fundamento y a veces con la inocencia necesaria para delatarte sin quererlo, sobre el tema.
- Le huís al tema y te haces la comehombres... “Ahh sí, es que no, yo salgo con varios, pero novio o pareja, ¡qué pereza! ¡Es que me aburro!” Claro, los pobres hombres comidos (algunos patanes habría que contar aquí) nunca supieron porqué saliste con ellos un par de veces y desapareciste.
- Te enfrentás a vos misma y te preguntás ¿soy virgen porque yo quiero y lo decidí o porque la sociedad quiere que sea virgen o porque me da miedo dejar de serlo?
Pero llega el momento de dejar los conflictos existenciales. No tengo frustraciones siendo virgen, no soy como el de “Virgen a los 40”, no soy una persona subnormal, simplemente conservo mi himen y de manera natural, sin himenoplastia, sin fetiches de ese tipo de por medio. Puedo levantarme por la mañana, pesarme, hacer ejercicio, verme al espejo y estar satisfecha de mi cuerpo sin tener que pensar que lo tengo que conservar bonito para alguien más que yo. A nadie le importa realmente, a esta altura de la vida todo el mundo asume que uno ya no lo es (lo que, por supuesto quita un peso tremendo de tener a todo el mundo preguntándote ¿cómo fue tu primera vez?). ¡SOY VIRGEN! ¿Y QUE?
¡Oiga!- un fulanito me habla desde atrás- ¿se puede correr? ¡¡¡no ve que ando apurado!!!
Ahh sí... perdón.
(fulanito hablando para sí mismo en voz alta)- ¡Dios!
Tomo un par de minutos para calmarme nuevamente, respiro profundo y vuelvo a mi dilema inicial: ¿normal, extrafuerte, sensitivo o de sabores? Mmm … supongo que de sabores para oral ¿no?.. Ah que mal, no hay de uva... Otro día será.

2009/02/10 | a l e j a