El Triangulo de la Muerte
¿Se ha imaginado usted alguna vez cómo sería ver el video grabado para el bautizo de su sobrino, o el matrimonio de aquel amigo lejano suyo?, o ¡mejor aún! ¿La película casera que grabó usted con sus amigos en una noche de birras y vacilón? Pues la Bimba se enorgullece en informarle que usted lo puede descubrir cuando decida botar su dinero pagando para ver lo que de ahora en adelante llamaremos película nacional, ¡El Psicópata!
¿No nos cree? Bueno, pensándolo bien, puede ser que el video que usted grabó con sus amigos tapis les quedara mucho mejor. El Psicópata es una película que lo hará dudar si es un drama o una comedia; pero de lo que no dudará es que no es una película.
La “película” inicia unos años atrás, con la historia supuestamente basada en hechos reales, de cómo surgió el psicópata. En este momento se muestra la imagen de un niño que junto a su hermanita tiene que aguantar los gritos de su mamá abusadora y un papá alcohólico. Esto lleva al niñito a matar a ambos padres. Este hecho es muy importante, porque de ahí saldrá la poca trama de la película. Todo esto pasa con unas penosas actuaciones por parte de los niños y de los papás, pero uno espera que cuando la película llegue a su historia principal, en la que ya no van a actuar los niños, eso cambie.
A partir de ahí transcurre sin una trama concisa, con actuaciones dignas de una elección al azar en el Mercado Central, una irremediable dirección, una pésima iluminación. Bueno, creo que no hay por qué seguir enumerando todo lo que es pésimo en esta película.
Eso sí, hay que admitir que nos puede sacar unas buenas risas que tal vez no nos hagan querer jurar no ir nunca más a un cine. Frases como: “Oiga, ¿qué está haciendo usted aquí? ¿Usted no sabe respetar un momento de intimidad entre mi pareja y mía?”, “¡Sujeto! ¿Usted por qué tiene un arma?!”, así como las candentes escenas amorosas, y la ya muy famosa Familia Logitech, de la hermosa ciudad de Curridabad.
La película resulta extremadamente aburrida, cae en la reiteración de escenas con un guión prácticamente nulo. En resumidas cuentas, si usted logró quedarse en la sala hasta el final de la película, ¡lo felicitamos! Ahora tendrá que superar el trauma ganado por no cerrar los ojos en las escenas amorosas, o vencer la pena ajena de que El Psicópata llegue algún día a los cines extranjeros.
Pero bueno, tal vez dentro de algunos años será algo importante dentro de las escuelas de cine del país. Es muy buen material para enseñar cómo NO hacer cine.
