Rockolas
Ciertamente, de lejos es imposible alcanzar observación detallada de un negocio, sobre todo si está ubicado en el segundo piso de un edificio. Esto nos pasó con Rockolas; llegamos, parqueamos, y miramos hacia arriba. Desde abajo la cosa no parecía fuera de lo normal y lo realmente notable era la cantidad de carros estacionados y el subir y bajar de clientes por la escalera.
Decidimos subir y ya arriba el panorama cambió considerablemente. Ya solo con cruzar el balcón que da a la calle fuimos atrapados por el agradable ambiente que el local propicia con sus luces, ubicación de mesas y música.
El nombre del bar está perfectamente posicionado; hay rockolas iluminadas en las paredes, hasta el cliente más olvidadizo podrá recordar al día siguiente su destino de noche anterior. Un detalle que llamó mi atención, son los colores. Si bien es cierto, predominan los oscuros, la presencia de rojos y tonos calientes resulta en una combinación atrayente y confortable, eso sumado a los televisores distribuidos por todo el lugar con videos originales de música alternativa que cualquier persona mayor de veinte años podría reconocer.
El bar tiene suficientes mesas para la clientela. Al fondo del local descubrimos un sillón grandote en posible emulación de un lounge, el escenario perfecto para quien busca un lugar semi privado para conversar o simplemente relajarse. Los baños son limpios y presentables, lo cual definitivamente siempre es agradecido y apreciado. El local cuenta con ventilación apropiada y amplios ventanales lo cual aminora considerablemente la posible sensación de estar metido en una olla de presión.
En cuanto a la comida, el menú ofrece desde platos fuertes hasta las ya conocidas bocas cuyos precios son accesibles. Decidimos probar las quesadillas de pollo con su acompañamiento de pico de gallo, los hongos al ajillo con sus crujientes tostadas y los palitos de mozzarella con salsa chunky. La presentación de todos los platos más que atrayente resulta en un agradable aviso de sabor. Si hablamos de bebidas, aparte de las cervezas y licores usuales, también hay cocteles variados a 2200 colones.
Rockolas recién cumplió un año en octubre pasado y ya tiene miras de convertirse en el sitio de reunión por excelencia. Fácilmente pudimos constatar esto con solo observar a los asistentes; las mesas llenas de amigos compartiendo en alegre camaradería son definitivamente una explícita invitación para el regreso. Eso sí, lleven buena conversación, pueden tardarse un poco más de lo esperado en traer la comida y la cuenta.
Rockolas está ubicado sobre la carretera principal en Curridabat, a la par del Balcón del Marisco. Abierto toda la semana. Domingo abren desde las 4 pm y los jueves hay música en vivo.

2008/11/27 | a l e j a