El Turista Tico
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Describir en 10 puntos a los ticos viajeros me pareció de entrada una proposición imposible. Aquello de que como hermani-ticos todos somos iguali-ticos es más falso que un abrazo de borracho. Así que para armar este decálogo recurriremos a la clasificación de un sujeto al que llamaremos “el turista tico”, a partir de recuerdos propios y prestados. Tampoco fue tan difícil, después de todo nunca falta un tico en un aeropuerto y no es tan difícil notar su presencia…
El turista tico roba para recordar
Es una extraña condición. No es que no compre suvenires, porque las orejas de Mickey, la camiseta de Hard Rock Café Wherever, la placa de California the sunny state, el poncho guatemalteco, y los brochures de cuanto parque temático exista en la costa este, no pueden faltar en la colección de cualquier turista tico que se precie. Pero en el fondo este sujeto tiene una especial propensión por conservar todo lo gratis que se le cruce en las vacaciones. El propósito es confuso: un recuerdo, un trofeo, un estorbo.
Varios integrantes de mi familia sufren de este mal, y recuerdo que hace años en mi casa podía encontrarse una amplia colección de cobijas de Lacsa, Delta y hasta Pan Am. Almohadas de American Airlines. Cubiertos plásticos de algún Travelodge. Gorras del Gran Hotel Panamá. Servilletas tiesas de Six Flags. Unos azafates de Aerocostarica que jamás supe cómo llegaron hasta aquí, y hasta jabones fosilizados de algún hotel de paso que seguramente ya olían más a cuajada que a Heno de Pravia.
El turista tico nunca da propina, y no siente vergüenza
Es más, la mayoría no entiende por qué el botones se queda parado en la puerta con cara de entrevistador. El turista tico no da propina porque no está acostumbrado a hacerlo, pero también porque guarda sus quarters y pennys para su vasta colección de billetes y monedas que sólo se compone de dólares, córdobas, un par de balboas y un billete de 5 colones que conserva un pedacito de historia en la Alegoría al café.
Turista tico ergo turista en San Andrés
No sé bien porqué, ni nos vamos a poner a explorarlo, pero es un hecho que San Andrés es uno de los destinos por excelencia para el turista tico. Quizá el único competidor sea Orlando, pero San Andrés es su segundo hogar. Sin embargo desconozco la razón por la que cada año, hordas de turistas ticos vuelan a esa isla a hacerse trenzas con bolitas y comprar perfumes de duty-free.
Irónicamente, al tico le sale más barato irse una semana a San Andrés que pasar unos días en un ruidoso todo-inlcuido de Guanacaste… y hasta se va en avión, así que no se diga más.
Los costarricenses representamos uno de los 4 puntos de procedencia más importantes para el turismo que llega a esa isla colombiana del Caribe, y de hecho, el de Costa Rica, es uno de los únicos 4 consulados que existen en San Andrés.
Y Nicaragua reclama esa isla para ellos. Habrase visto.
El turista tico siempre encuentra otro turista tico
Puede estar en Tampa, Barcelona, Canberra, en el Iguazú o midiendo sequoias en Yellowstone, que el turista tico siempre encontrará a un compatriota que anda en las mismas. Por algún extraño mecanismo semiótico que la antropología aún no descifra, el turista tico reconoce a otro turista tico a kilómetros de distancia. Y por un asunto idiosincrático que probablemente sea más fácil de descifrar, necesita acercarse a hacerle conversa. Unos minutos más tarde: “Mirá, Mirta ¡ellos son de Tres Ríos!”.
El resultado: intercambio de números de teléfono con los nuevos amigos, con quienes probablemente coincida en el vuelo de regreso, y a quienes de seguro jamás se volverá a topar en el país de ambos.
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El turista tico siempre confunde buffet con all-you-can-eat
El concepto todo-incluído se creó para los turistas ticos. “Ya que estoy pagando lo que estoy pagando, me como todo lo que pueda, aunque ya no pueda”. Ustedes saben de qué estamos hablando.
El turista tico exprime al máximo lo que pagó por volar
Pedirá un wiskito o una Soberana, así sea un vuelo SJO-PTY de 45 minutos que –con costos- incluía un bocadillo.
El turista tico burla las leyes con Tampax
Con tal de que en la Aduana no le descubran el lote de Salsas Lizano que lleva, o las tres docenas de medias GAP para vender que trae, el turista tico recurre a las más trilladas estrategias espanta-agentes-de-aduanas: poner los calzones de la doña, los calzoncillos sudados, las medias y las toallas sanitarias en la parte de arriba la maleta. Todo, para luego morir de vergüenza cuando los agentes con guantes rieguen sus trapos sucios en medio de una sala repleta de pasajeros y pregunten: “¿Usted sabe que es prohibido introducir chiverres a este país?”
Un avión lleno de turistas ticos es un gallinero en las nubes
Especialmente cuando lo que viene a bordo, es una excursión estilo Destinos-Tv. Pensar en dormir, descansar, o conversar como la gente, será misión imposible. El cuchilleo en las alturas, el intercambio de anécdotas, las fotos contra la ventana y las carcajadas de las turistas ticas, serán las amas y señoras del vuelo.
El turista tico regresa con una colección de post-cards hágalo-usted-mismo
Nunca entenderé por qué, los turistas, y como no, los turistas ticos, aman fotografiar aquello que ya ha sido fotografiado 777 mil veces antes, como si al usar su cámara propia de ellos suya, la cosa fuera a verse particularmente especial… y entonces el álbum: “Mirá: esta es la Torre Eiffel” ¡No digás!
El turista tico viene añorando las vacas
Puede venir de Managua luego de una estadía de 3 días, pero el turista tico viene pegado a la ventana esperando el momento del descenso hacia el Juan Santamaría, cuando logre ver las primeras vacas y potreros. 10 minutos después, al tocar tierra, probablemente aplauda.

2008/11/25 | melissasoro