Cuscús: del Magreb a su mesa
Cuando pensamos en cocina exótica, se nos va la cabeza tras gran cantidad de pasos espectaculares, cortecitos en juliana y horas de preparación. Cuesta imaginarse que un plato con sabor morisco demore 10 minutos en prepararse y 5 en comerse (de lo bueno que queda). El cuscús, plato tradicional de la cocina magrebí que hoy llega a nuestras mesas por cortesía de la globalización, es uno de estos casos especiales. Siguiendo con nuestro esfuerzo por pulir su paladar, le presentamos este platillo que tendrá entre quienes leen opositores recalcitrantes, aunque le anticipamos que vale la pena hacer la prueba, no todo lo que es oro brilla y las pasas –sí, lleva pasas- no saben nada mal si se las combina con un poco de cúrcuma y curry.
Démosle bimba. Un cuscús marroquí –con receta allende los mares de nuestra querida y extrañada amiga Paulis- es lo que usted necesita para terminar de acomodar el escenario de una noche romántica en su casita, con su pizotito o pizotita. Combinando sabores intensos con un par de copitas de vino tinto, le anticipamos el éxito total de la receta (si sigue todos los pasos que a continuación le sugerimos).
Cuscús de Paulis con sazón marroquí.
Antes que nada, una pequeña pausa para hablar del cuscús. Esta sémola de trigo gruesa es utilizada desde tiempos remotos en el área del Magreb. Se hace moliendo en grueso el trigo, para no convertirlo en harina, y en algunos sitios del mundo se utiliza como pasta. Yo, personalmente, lo utilizo como sustituto del arroz. Esto porque se prepara en segundos, y además de base para comidas del Magreb, sirve para acompañar cualquier cosa, justo como aquel. El cuscús, originalmente, es un poco complicado de hacer y requiere de un recipiente especial (cuscusera) para cocerlo al vapor. Sin embargo, gracias a las maravillas y alcahueterías de la industria alimentaria moderna, actualmente se consigue en cajitas de cartón y versiones precocidas que hacen más fácil la vida de las personas como usted y yo.
Para preparar el cuscús de Paulis (supongamos que para 4 personas, aunque lo ideal es que ese día no haya más visitas que su pizotis amad@) vamos a necesitar:
- ½ caja de cuscús precocido (se consigue en supermercados y de diversas marcas, cuide comprar el que no viene “preparado” con salsas y otras cochinadas).
- 2 lata mediana de garbanzos (escurridos y secos).
- 1 cebolla morada grande.
- 1 taza de pasas.
- 2 cucharadas de curry de Madras.
- 1 cucharada de cúrcuma.
- 1 cucharada de páprika.
- Aceite de oliva.
- Pimienta negra y azúcar al gusto.
¿Y cómo lo hace?
Primero, ponga a calentar agüita en su cafetera, olla o lo que sea que use para calentar agua. Coloque el cuscús en un recipiente hondo, y agréguele una cucharada de aceite. Mézclelo bien, que se revuelva, y espere a que el agua hierva. Una vez que el agua está a punto, vaya agregando poquitos al cuscús. No la tire toda de una vez, que se le hace un despelote y se pasea en todo. Poco a poco y revolviendo, no haga una sopa, por dior, tenga paz. Entonces: poquitos de agua, revolver, y tapar el cuscús con un plato para que el vapor caliente lo suavice.
Mientras está en esto –y si es multiskills- vaya preparando la salsa. Corte la cebolla en rodajas delgadas, escurra bien los garbanzos y prepare las especias. Ponga a calentar una sartén grande con suficiente aceite. Reahogue las cebollas, sin dejarlas dorar. Agregue los garbanzos y las especias, siempre moviendo todo para que no se pegue. Revise el cuscús, a ver si ya está suave.
Siga moviendo su salsa, que no es nada salsosa y debe quedar sequita, y póngale las pasas como toque final. Pruebe a ver si está bien de dulce, y dele su toquecito de pimienta para finalizar. Mantenga todo caliente hasta la hora de servir.
¿Y cómo se come? Coloque una cama de cuscús en el plato, y encima un par de cucharadas de salsa de garbanzos y pasas. Riegue la comida con mucho vino tinto, y no se preocupe por nimiedades como que no hizo postre o ensalada, que total, pronto se va a pasar del comedor al cuarto (si todo le sale bien).
Mucha suerte y buen provecho.
