Los Peligros de Usar Zapatos Ajenos

  • Cuenta la leyenda que en algún lugar del pacifico sur yace hundido el gran galeón español de don Armando Bernardez de la Cantoya. El Defensor de Mayorca era una nave majestuosa, reconocida en los siete mares como un impresionante simbolo de la ostentación española.

    Como todo simbolo de riqueza y pretención, el Defensor eventualmente cayó. Nadie sabe si fué victima de bucaneros, la furia del mar o de alguna criatura de leyenda. Nadie sabe porque lo único que sobrevivió del Defensor fué el zapato izquierdo de don Armando.

    A lo largo del tiempo se ha construido un gran misterio alrededor de este naufragio, forjado a traves de la ingeniosa distribución coloquial de historias y relatos. De estos relatos solo uno no ha sido olvidado, que el zapato de don Armando es la clave para encontrar su paradero y su fortuna.

    Habia una vez un gato
    tal vez un poco insensato
    por las calles alegre vagaba
    y en los recovecos curioseaba

    En uno de tantos paseos
    entre restos de fideos
    encontró en el basurero
    un calzado de caballero

    Cómo lo hizo es muy confuso
    pero el condenado se lo puso!
    en su pie izquierdo, si bien pequeño
    quedó el zapato con acomodo de ensueño

    Campante el gato caminaba
    y a su paso la gente cuchicheaba
    “Qué se cree ese gato charlatán,
    andando con ese zapato de galán!”

    Mas no todos lo envidiaban
    el sabio pato curioso lo observaba
    pues el gato despistado y vagabundo
    nada sabe de la historia de este mundo

    “Acercate pues pequeño gato”
    llamó el pato desde una rama
    “Acercate y escucha mi relato”

    El pato entonces mucho habló
    la historia con énfasis recalcó
    sobre el cruel destino del Defensor
    y la riqueza despilfarrada a su alrededor

    Mientras el pato hablaba emocionado
    la gente curiosa se reunía a su lado
    palabras de fortunas causaban codicia
    y mas de uno tramaba con malicia

    Desde ese día y hasta la fecha
    al pobre gato el peligro lo acecha
    no puede mas pasear tranquilo
    pues el asedio del pueblo lo mantiene en despabilo

    “Quitate el zapato, pequeño gato”
    le grita el pueblo enardecido
    “Quitatelo ya o te lo arrebato!”

    “Pues no quiero, gente fea”
    responde el gato desfiante
    “no me lo quito sin pelea!”

    “Quitate el zapato, pequeño gato”
    exclama el pato malicioso
    “son solo leyendas, insensato!”

    El gato, poco sagaz
    creyó la mentira como veraz
    y el pato sin remordimiento
    voló con el zapato como el viento

    Nadie sabe que fué del pato
    ni del desdichado zapato izquierdo
    mas ahora dice un pescador bigotudo
    que en el mar se escucha un nuevo susurro

    “Quitate el zapato, pequeño pato”
    dice el mar en su murmullo
    “o con ahogo tu vida te arrebato!”

    El destino del pato fue sombrío
    por hacer alarde de su señorío
    descansará para siempre en el fondo del mar
    hasta que el mágico zapato a alguien vuelva a encontrar!



Ilustraciones: Nathyeli Acuña
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