El pasado domingo 23 de noviembre más de 2500 personas se reunieron para marchar por la paz. La iniciativa de la Asociación de Familiares de las Víctimas de Homicidio convocó a esta actividad para exigir a las autoridades mejores condiciones de vida para las y los costarricenses, y un reforzamiento de un sistema judicial que, en palabras de la presidenta de la asociación, Roxana Rojas “hace todo lo posible por dejar que los delincuentes salgan libres”.
Aunque la agenda del movimiento no es clara, los familiares de las víctimas de homicidio intentan visibilizar el dolor, la impotencia y la frustración de la espera: muchos de los culpables de asesinato siguen impunes, otros no soportan todo el peso de la ley por ser menores de edad... El mensaje de este domingo no tuvo mucho eco a nivel nacional, pero el esfuerzo de quienes organizan este tipo de actividades debe ser reconocido.
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