Los Cuilos de Paz
El pasado jueves 5 de junio, el equipo de Delebimba se dio cita en el cine Variedades para la presentación del nuevo corto de la cineasta tica Paz Fábrega llamado Cuilos.
Hora anunciada: 9:00 p.m. pero como de costumbre los invitados (la mayoría del pintoresco gremio del mundillo audiovisual nacional, actores, productores, directores y demás bombetas) empezaron a llegar más o menos a la hora pactada el estreno se atrasó cerca de media hora.
Ya todos acomodados en nuestras butacas … los protagonistas y el staff que participó en la filmación (originalmente grabado en 16 mm y luego en post-producción
llevado a 35 mm) se posaron frente al público para ser conocidos y reconocidos por la directora del audiovisual y finalmente por la Viceministra de Cultura Aurelia Garrido, ya que el corto obtuvo un aporte en el financiamiento gracias al programa Proartes del Ministerio de Cultura Juventud y Deportes.
¿Y el corto? La pieza tiene como contexto una comunidad urbano marginal, Ipís de Goicoechea para ser exactos. La historia es simple. Se desarrolla en el hogar de una familia conformada por la madre, trabajadora sexual, sus dos hijas y el amigovio de la hija mayor… ¡Ah y por supuesto los cuilos!, mascotas de la niña menor. El susodicho amigovio llega a visitar a la hija mayor y es invitado por la madre a quedarse a tomar café, pero como se hace tarde deciden (madre y amigovio) ir juntos a tomar el bus pues ella también sale para su trabajo. No obstante el chicuelo decide regresarse a la casa de su amiga y se queda a dormir en su cuarto, lo que después desatará el conflicto final, que queda de tarea a quién consiga verlo.
Cabe destacar que los actores participaron en el proyecto sin ninguna experiencia previa, lo cual hizo que muchas de las críticas de la audiencia se enfocaran en ese aspecto. Sin embargo, la crítica mas fuerte hizo énfasis en que, por el contexto de los personajes y la situación socioeconómica sugerida, el tema pudo haberse explotado más.
Por otro lado detalles técnicos, como que el montaje y edición de varias escenas tampoco fue el mejor. Lo mismo se podría decir del sonido, que en algunos momentos impidió entender con claridad los diálogos.
Pero no todo fue malo: el corto tiene grandes méritos. Resalta una muy buena fotografía, un ritmo bastante fluido y, como se dijo antes, actuaciones al menos creíbles pese a la falta de experiencia de los protagonistas.
En resumen un historia bastante simple, incluso con un airecito infantil e inocentón, pero contada visualmente de manera efectiva, con buena música y buen ritmo en la edición, aunque una parte considerable de la audiencia coincidiera en que se les quedó debiendo, pues “el tema daba para más”.

